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Hola a tod@s

De los distintos cantautores españoles, hay dos que son mis predilectos. Son como el yin y el yang (“el malo y el bueno”, el “Rolling Stone” y el “Beatle”). Pero, cada uno en su estilo, tienen su “aquel”. Son Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat (¡Casualidad que se juntaran en 2007 en una gira, Dos pájaros de un tiro, del que salio un disco!). El primero el “poeta urbano”, de letras mordaces, el segundo el “poeta” que canto a los poetas, un poquillo revolucionario de joven con la  Nova Cançó catalana, pero luego se calmó. Hoy empezamos con el primero.

 

De nombre Joaquín Ramón Martínez Sabina, Sabina para todos, nació en  Úbeda, Jaén, en 1949). Tuvo la mala fortuna (o la buena por eso lo hizo más “malote”) de ser hijo de un inspector de policía. Metido en política desde joven, y a raíz de un cóctel molotov contra un banco, y con la orden su de detención dada a su padre, se exilia en Londres. Allí está desde 1970 a 1977, haciendo de todo, okupa, catante callejero, escritor………….. Regresa a España y comienza su carrera musical, siempre con la política a cierta distancia,………y con el alcohol y la coca cada vez más cerca. En el año 2001 sufre un leve infarto cerebral, que le hace replantearse su “mala vida” dejando la coca y el tabaco (su voz lo notó aún más). Es esa “tortuosa” vida junto a sus cualidades como escritor, el que hacen de Sabina un letrista sobresaliente. De voz…la justa….al principio bien…y luego mejor sin tabaco. Pero a pesar de todo, su valía ha sido reconocida con el tiempo no solo por sus seguidores, sino que también por sus numerosos detractores. De sus años en Londres le ha quedado el “vicio” que tiene ahora de llevar bombin.

 

De sus canciones me quedo con aquellas que hablan de amor y de desamor

Para la primera canción he seleccionado Contigo, de su álbum Yo, mi, me, contigo (1996).  La canción es una oda en contra del amor “encorsetado”  y rutinario, de ritmo “lento” pero con mucha pasión en el fondo:

 

Yo no quiero saber por qué lo hiciste
yo no quiero contigo ni sin ti
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes
es que mueras por mí.

 

 Para ver el vídeo pinchar en el siguiente link:Contigo

 

La segunda canción, cerrado por derribo, de su disco 19 días y 500 noches (1999). Canción de “desamor” a ritmo de rumba. Sabina recrea los sentimientos “jugando” con un montón de “imágenes” como solo él sabe hacer y lo hace tan especial:

 

Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.

 

 Para ver el vídeo pinchar en el siguiente link:Cerrado por derribo

 

La última es Calle melancolía (no podía ser otra). De su segundo disco Malas compañías (1980). Esta canción tiene numerosos recuerdos para mí….yo por suerte sí “cogí mi tranvía” y salí de “calle melancolía”. Al igual que dice la canción a mi solo me  “resta”……….:

 

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

 

 Para ver el vídeo pinchar en el siguiente link:Calle melancolía

 

Bueno me despido, deseando que hayáis pasado una felices fiestas junto a vuestros seres queridos. Y como siempre al final las letras.

 

_________________________________________________

Joaquín Sabina – Contigo

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros
yo no quiero sembrar ni compartir
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas
yo no quiero que elijas mi champú
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde
yo no quiero columpio en el jardín
lo que yo quiero, corazón cobarde
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana
no me pidas llegar a fin de mes
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero
yo no quiero besar tu cicatriz
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado
no me digas "volvamos a empezar"
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste
yo no quiero contigo ni sin ti
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

(Porque amores que matan nunca mueren)

 

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres……….

 

Joaquín Sabina – Cerrado por derribo

Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.

Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.

Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.

Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
(para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.)

Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis a vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.

Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.

Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta duda, esta certeza,
esta colmena sin miel.

Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo……….

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,

(para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.)

 

Joaquín Sabina – Calle melancolía

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría
por la ciudad camino, no preguntéis adónde,
busco acaso un encuentro que me ilumine el día
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto,
por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera
desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número 7, calle Melancolía,
quiero mudarme hace años al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía,
en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

Luego de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama,
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventana donde agarrarse.

Soy esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme ya sabes dónde estoy...

Vivo en el número 7, calle Melancolía,
quiero mudarme hace años al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía,
en la escalera me siento a silbar mi melodía (x 3)

 

 

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